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26 de mayo de 2016

Si Pretendes Ser Actor... Primera Parte



Les voy a comentar lo que fue mi paso por los talleres de actuación de un reconocido grupo teatral en Lima, Perú.

Si estas pensando en dedicarte a la actuación y crees que es algo fácil, mejor vuelve a pensarlo. ¡No lo es!



Todo empezó los primeros días de mayo del año 2015, que decidí darle una oportunidad a la actuación. Como profesora tuve a la gran Wendy Vásquez, reconocida actriz nacional, excelente persona y profesora. Éramos un grupo grande, aproximadamente 23 alumnos. Felizmente se formó una gran amistad entre nosotros (la mayoría) que hizo muy llevadero esos primeros tres meses de aprendizaje. Hubo poca teoría pero mucha práctica. Ejercicios de agilidad mental, deshinibición, de concentración, etc.


Siempre tuve problemas al memorizar cualquier cosa, pero a pasar de todo, termine haciéndolo cada vez más rápido. La verdad, memorizar el texto es la parte fácil. Encontrar el objetivo, verdad, naturalidad, era la parte importante y más difícil. El estar en se proceso te hace dar cuenta que ser un actor mediocre es muy fácil. Así se pasaron tres meses del primer nivel y culminando con una muestra en un céntrico teatro muy cerca al mar. El día de la muestra los envíos estaban al tope para todos, creo. En el ensayo general tuve mil problemas con la letra y la función era ese mismo día dos horas más tarde. ¡Como para salir corriendo!

Llegó la hora cero, teníamos que salir a escena... Primera vez en nuestras vidas (al menos en la mía). Apenas sonó la música introductoria de la obra lo primero que se me pasó por la cabeza fue: Ya no hay marcha atrás. Fuimos la cuarta pareja en salir a escena, y teníamos que arreglar nosotros mismos la escenografía, eso le añade un grado más de dificultad al asunto. La escena transcurrió sin mucha dificultad, salvo mi mano derecha que no dejaba de temblar producto de los nervios. En los ensayos de esta escena, que termina con una humillación a mi personaje, todas mis compañeras aplaudían (incluida la profesora) el maltrato que sufría. Mi temor era que pasara lo mismo en el teatro... ¡Y sucedió! Lo primero que escuche al terminar fueron risas y aplausos de las chicas. Pero, bien merecido se lo tenía mi personaje.

Así terminaron esos tres meses de mucho esfuerzo y dedicación que le pusimos a la obra. Luego vinieron seis meses más. Los siguientes tres montamos la obra Sabina y las Brujas y luego la obra La Tercera Edad de la Juventud por tres meses más. En una próxima entrega les contaré la experiencia de montar una obra completa, donde descubrí lo difícil que es ser actor.

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